Por supuesto que sí, varias asociaciones ofrecen esta ayuda. El objetivo es apoyar y asesorar a las familias que tienen en casa a personas mayores afectadas por algún tipo de demencia.
Se pretende aportar apoyo de carácter terapéutico, psicológico, social y rehabilitador, facilitando la autonomía personal en el medio habitual. Además, se ofrece la máxima autonomía y permanencia de las personas en su domicilio para no desvincularla de su entorno socio- afectivo.

Las personas que sobreviven a la Covid-19 se encuentran en alto riesgo para desarrollar posteriormente patologías neurológicas y, en particular, la enfermedad de Alzheimer. Así lo indican diferentes estudios científicos de ámbito europeo e internacional, según los cuales se han observado problemas neurológicos y evidencias de deterioro cognitivo en alrededor del 36% de personas que han sobrevivido al virus, tanto las que padecían afecciones neurológicas preexistentes como aquellas que no las tenían. Este riesgo de sufrir un problema neurológico puede proceder tanto de una infección viral directa del sistema nervioso como de respuestas inmunitarias e inflamatorias secundarias.

La presión arterial alta, la diabetes y el tabaquismo son los factores que pueden conducir a los descensos más pronunciados en las habilidades de pensamiento en la edad madura.

Los nuevos criterios de diagnóstico del DCL incluyen biomarcadores, pero, en la práctica diaria, la historia clínica y la evaluación de diversas esferas, sobre todo la neuropsicológica, siguen siendo las herramientas más eficaces. El paciente suele acudir a consulta con quejas de memoria aunque a veces es llevado por los familiares que observan olvidos importantes. El primer paso es detectar que haya deterioro cognitivo con pruebas de cribaje entre las que se encuentran el MMSE o el Test 7 Minutos.

El deterioro cognitivo está frecuentemente asociado a la edad, hasta el punto de que lo presentan el 30% de las personas mayores de 65 años, sin que haya diferencias entre hombres y mujeres, y aumenta con el rango de edad. También es más frecuente en personas mayores institucionalizadas y en zonas rurales.
Si nota alguno de los signos de alarma en alguna persona conocida, programe una cita con su médico.
Mediante la detección temprana, el médico puede explorar tratamientos que podrían aliviar los síntomas y ayudarlo a mantener un nivel de independencia por más tiempo.
Pérdidas de memoria frecuentes.
Se trata del deterioro de una o varias funciones de la persona como pueden ser su memoria, el lenguaje, la atención, la capacidad de razonar o de orientarse, etc.
Según la causa que lo provoque, puede ser algo temporal o degenerativo, es decir, que vaya progresando con la edad.
Solo unos pocos fármacos han sido aprobados para tratar la demencia y el deterioro cognitivo leve y a pesar de los múltiples ensayos clínicos realizados no han sido capaces de demostrar su eficacia retrasando el desarrollo de la enfermedad. A día de hoy, los fármacos empleados para tratar síntomas son inhibidores de la colinesterasa y memantinas. Es por esto, que el tratamiento también se ha abordado desde una perspectiva no farmacológica mediante entrenamiento cognitivo, actividad física moderada…
La inflamación y el estrés oxidativo son factores importantes en el deterioro cognitivo. Especialmente, el estrés oxidativo parece estar involucrado en las fases tempranas del Alzheimer y el deterioro cognitivo leve, en lo que podría considerarse la fase prodrómica de la demencia. Por esta razón, las terapias antioxidantes influencian la progresión de estas enfermedades.
Los compuestos polifenólicos naturales confieren propiedades antioxidantes que reducen los radicales libres restaurando la defensa natural antioxidante con efectos neuroprotectores.
El Ginkgo biloba es una de las especies más antiguas de árboles que ha sido utilizada por sus propiedades para la salud. El Gingko así como sus derivados farmaceúticos tienen tradición en la medicina china. En 1960, Schwabe introdujo un compuesto derivado del extracto de las hojas del Ginkgo que contenía terpenos, flavonoides y ácidos orgánicos.
El producto fue modificado para implementar sus beneficios y disminuir efectos secundarios con un enriquecimiento en flavonoides, ginkgólidos (lactonas terpénicas) y bilobálidos (trilactonas terpénicas). La fracción de flavonoides es responsable de las propiedades antioxidantes.
Los flavonoides y las lactonas terpénicas son los ingredientes de EGb761® con características terapéuticas. Es por esto que se ha empleado para el tratamiento del deterioro cognitivo asociado a la edad demostrando su eficacia en ensayos clínicos.
Los compuestos activos del extracto actúan simultáneamente con diferentes mecanismos para mejorar las funciones cognitivas y la neuroprotección. Estos componentes protegen de los agentes neurotóxicos, en especial de los oligómeros de la proteína beta-amiloide. La acción antioxidante puede ser explicada por la eliminación directa de especies reactivas de oxígeno (ROS) o por la modulación de mecanismos específicos de señalización y factores de transcripción capaces de estimular el sistema de reparación celular y las defensas antioxidantes naturales.
La Corporación Científica Europea de Fitoterapia reconoce la utilización del extracto de hojas de Ginkgo biloba para el tratamiento sintomático de la demencia moderada y leve, formas combinadas de deterioro cognitivo y otras patologías neurosensoriales como vértigo y tinnitus.
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