Lleva a un acompañante: para que le ayude a tomar notas y recordar información, o por si fuera necesario estar más o menos pendiente de la persona con Alzheimer.
Sé un “defensor activo”: asegúrate de que aquello que es importante y necesario para la persona con Alzheimer, es transmitido de forma correcta y el profesional médico lo ha entendido para que pueda proporcionarte información específica y ajustada a cada caso.
No temas hacer preguntas: llevarlas preparadas puede ayudarte a que no olvides aquellas que son especialmente relevantes.
