Las personas que portan la variante genética asociada con el mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer pueden perder su capacidad para detectar olores antes que las personas que no portan esa variante, lo que puede ser una señal temprana de futuros problemas de cognición. El estudio consistió en una encuesta domiciliaria en la que se evaluó el sentido del olfato de más de 865 personas, tanto su capacidad para detectar olores como para identificar el olor que olían. Las personas portadoras de la variante genética tenían un 37% menos de probabilidades de detectar bien los olores que las personas sin el gen en un único punto temporal.